El genio explotó. Era Champions. Sabella, el seleccionador argentino estaba en el palco. Era el máximo goleador pero no había marcado aún en el Camp Nou en la competición europea. Y estaba descansado. No había jugado el fin de semana, viendo el partido desde fuera. Lo juntó todo. Y salieron cinco goles.
Vaselinas, anticipación, disparos ajustados, derecha, izquierda. Todo el repertorio de un genio desatado, sin dar la impresión de despeinarse en exceso, a ritmo de tango, haciendo lo que no hace nadie más rápido. Leo Messi, ayer, entró en la leyenda de la Champions siendo el primer jugador de esta competición que logra un repóker de goles en un partido.
Guardiola empezó a labrar el triunfo con una alineación de gala con mensaje. “Esto va en serio”, les dijo con la formación elegida. Ni una sorpresa. Ésta es la competición del año, objetivo Múnich. El Bayer venía de ganar al Bayern el pasado fin de semana, pero Leo tenía hambre y los depredadores no perdonan, más si al lado tienen a Xavi, Iniesta o Cesc, que le ayudaron al récord.
Se juntaron demasiadas cosas para no explotarlas. Y a Messi no se le puede dar ni un centímetro de ventaja porque acaba con la pelota del partido en sus manos. Deberá ampliar la casa porque no le cabrán los balones
Y eso que Tello peleó por llevarse otro en un prodigio de aprovechar al máximo los minutos en los que pisa el césped, sacando la máxima rentabilidad tiempo-goles a una velocidad de vértigo. Pero todo fue en Champions, en esa competición como dijo Guardiola “tan limpia y tan bonita”. Ahora en cuartos, por quinta vez consecutiva, camino de Múnich.